sábado, 21 de abril de 2012

Swift por Lecky parte IV. Stella


 Más de Swift a manos de Lecky; esta vez, sobre Esther Johnson, más conocida como Stella.
Enjoy.

Esther Johnson, más conocida bajo el nombre de Stella, era la presunta hija del mayordomo de Sir W. Temple, si bien varias personas sostenían que el propio Temple era su padre, ya que el parentesco podía detectarse observando los rasgos de ambos. La peculiar posición que ella parecía ocupar en Moor Park, más la abultada herencia que Temple le legó, no hace más que corroborar las suposiciones.
Durante ese tiempo ella se encontraba en el cenit de su encanto personal. Su figura, que tiempo después habría de perder mucho de su gracia y simetría, era por ese entonces impecable en sus proporciones. Su belleza era de la más alta clase, y del tipo que toda mujer pretende ver reflejado en el espejo. Los biógrafos retratan con un dilatado éxtasis la hermosura de su meditabundo semblante, ensombrecido por su brilloso cabello negro e iluminado por sus insondables ojos temblando a la luz de su genio. Más allá de cuán grande era la fascinación por su figura, esta era superada por su intelecto. Simple, afectuosa y absolutamente opuesta al estilo convencional de “mujer erudita” parecía vivir enteramente para la actividad intelectual. Había reemplazado todas las pasiones vulgares y la debilidad y vanidad femeninas habían sido sustituidas. Sus estudios se extendían ampliamente sobre literatura antigua, había buceado en los más variados sistemas filosóficos y embebido profundamente su mente con ellos. Su amabilidad, paciencia y tranquilidad de carácter eran remarcados por todos, mientras que su deslumbrante ingenio asombraba y deleitaba a quienes la escucharan. Swift solía decir que no importaba en compañía de quien se encontrase, pues invariablemente siempre se admitía que la mejor ocurrencia de la velada le correspondía a ella. [...]
La naturaleza de la relación entre Swift y Stella no ha sido nunca, creemos, comprobada satisfactoriamente, a pesar de la perspicacia y afán que se ha conferido a este interrogante. Suele admitirse que nunca vivieron como marido y mujer, si bien muchos escritores creen que la ceremonia del matrimonio fue llevada a cabo. En Irlanda vivían en casas separadas, excepto durante la enfermedad de Swift. Stella encabezaba la mesa en casa de Swift, y la correspondencia entre ambos era del tipo más íntimo y cariñoso. Sin embargo, el vínculo que los conectaba habría sido sólo de amistad, en base a sus gustos similares y estima recíproca. Es curioso observar cómo sistemáticamente ellos desacreditaban la belleza personal: Stella casi exultaba la declinación de esos encantos que consideraba tan indignos comparados con el duradero esplendor de su mente; Swift describía cada síntoma de esa declinación, construyendo sobre ellos cumplidos hacia su inteligencia...