sábado, 24 de marzo de 2012

Swift por Lecky parte III. El financiamiento de la literatura


 Seguimos con esta traducción por entregas. Hoy, W.E.H. Lecky nos cuenta el modus vivendi de las grandes mentes de la época.

[...] La literatura aun no había arribado a un período en el cual se pudiese prescindir de los patrones, y una de las legítimas metas a la que aspiraba todo hombre de letras consistía en obtener un lugar en el Estado. Naturalmente, los principales escritores merodeaban alrededor de Swift, que tenía un control casi completo de la nómina de empleos públicos dada su influencia, de la que hacía un uso noble y sabio. No había prácticamente ningún hombre de genio de esa época que no estuviese en deuda con Swift. Nunca el temor a la rivalidad, la cortedad de miras y apreciación, ni el espíritu del nepotismo hicieron mella en su generosidad. Incluso sus enemigos políticos, que habían escrito violentamente contra su partido, obtuvieron cargos o favores gracias a su influencia. Berkeley fue recomendado en más de una oportunidad a los líderes tories, y ubicado camino a un ascenso. Congreve se aseguró, -gracias a su intervención- del lugar que los whigs le habían dado. Parnell, Steele, Gay, Rowe, Phillips y Diaper consiguieron cargos o favores también gracias a su influencia. Él mismo decía, con justificado orgullo, que había gestionado cargos y favores a más de cincuenta personas, y que ninguna de ellas era pariente suyo. Su influencia en la sociedad, como también en el gobierno, fue siempre empleada en favor de la literatura. Fundó el “Scriblerus Club” al cual muchos de los grandes escritores se unieron, y se esforzó fervorosamente en incluir a Pope y conseguirle suscripciones para su traducción de Homero. Presionó al gobierno con un proyecto para cuidar la pureza de la lengua inglesa (un proyecto que hoy, sin embargo, admitimos como poco inteligente) y en cuanta ocasión tenía presionaba con marcada deferencia que se les pagase a los hombres de letras. En una oportunidad mantuvo una fuerte discusión con Harley y St. John; y cuando el primero le envió una suma de dinero a modo de compensación por sus servicios, Swift se ofendió al punto que la amistad estuvo al borde de romperse. Este comportamiento no fue como se alegó en otras oportunidades producto de la vulgar insolencia de un engreído; es, creemos, prueba suficiente del profundo afecto manifestado por Harley y St. John hacia Swift luego que la conexión política entre ambos hubo finalizado.







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1 comentario:

Icíar dijo...

Hola Facundo, necesito contactar contigo, que no encuentro por aquí tu email. El mío es iciar@losmilyunlibros.com
Un abrazo