domingo, 4 de marzo de 2012

Swift por Lecky, parte II: Sir William Temple


 A continuación, un fragmento sobre la vida de William Temple, el tutor de Jonathan Swift, a manos de WEH Lecky y traducido por Little Politik.

"Poco antes de terminar la Universidad, el primer atisbo de prosperidad -y que difícilmente podamos decir de felicidad- irrumpió en su vida. Su madre conocía a la esposa de Sir W. Temple, y esta circunstancia le procuró la posición de amanuense en Moor Park, que conservó por varios años.
Sir William Temple era un hombre de carácter eminentemente afeminado. De grandes habilidades y de corazón tierno, la principal impresión que dejaba era la de un hombre de gusto refinado y de exquisita cortesía. Sus disgresiones versaban sobre la belleza de los jardines, objetos de arte y estudios filosóficos. Amaba la literatura pero desapasionadamente, como quien disfruta del sonido de una música distante o del murmurar de un arroyo -como una manera de tranquilizar sus sentimientos e impedir pensamientos desagradables. Se describía a sí mismo como una persona “equilibrada de cuerpo y mente y de deseos moderados” haciendo de esto su “gran principio de virtud” y su disposición parecía casi la realización de tales conceptos. Vivió una vida llena de los acontecimientos más variados, si bien atravesó pocos peligros y pesares, y su existencia estuvo casi exenta de agitaciones. No exhibía virtudes espléndidas como tampoco poseía marca de reprobación alguna. Su ambición carecía de fuego, y sus excusas de acrimonia. Como escritor, su estilo reflejaba su carácter: puro, con gracia y desapasionado; fluía con inquebrantable melodía, pero con poca fuerza o energía. Discurría con lánguida musicalidad sobre política y jardines como también sobre la historia de China y la maldad de los extremos. Parecía haber sido formado especialmente para ser representativo de su época, en la cual el buen gusto y el juicio eran supremos en literatura, y la pasión siempre excluida o dejada de lado por ser asunto de la filosofía.
Nada podía ser más opuesto a este temperamento que Swift. Su característica principal fue desde siempre la intensidad, la que demostraba de igual manera con sus amistades tanto como con sus adversarios; en sus ambiciones y sus lamentos; en su regocijo y su abatimiento. Si bien poco susceptible a la vulgar pasión del amor, un fuego líquido parecía correr siempre por sus venas. La “Saeva Indignatio” grabada en su epitafio -ese ardiente odio hacia el mal- ese orgullo indomesticable que persiguió toda su vida- debe haber sido puesto a prueba en ocasiones con ese amable vínculo y tibio sentimiento de su patrón. Sus hábitos de escolar le dieron sin duda una aspereza adicional a sus modales, y su salud delicada, que ya entonces había comenzado a hacer mella en él, una dosis adicional de amargura a su temperamento..."
Enlace de interés, aquíaquí.

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