sábado, 18 de febrero de 2012

Swift por Lecky; parte I


Seguimos desempolvando viejos trastos con los que alguna vez pensamos hacer algún dinero. Aquí va un fragmento del capítulo dedicado a Swift en el libro "The Leaders of Public Opinion in Ireland" (1876) de W.E.H. Lecky, traducción a los ponchazos gentileza de Little Politik.


[...] Swift, al igual que Johnson, estaba completamente amargado por la adversidad, y al igual que Goldsmith, llevó adelante sus estudios académicos con un desprecio supremo. Sistemáticamente violaba todas las reglas del colegio: se ausentaba por las noches, faltaba a la iglesia y a los sermones, recorría tabernas y posadas; desafiaba la disciplina en todas sus formas. Consideraba inútiles a las matemáticas, la lógica y la metafísica, y en consecuencia se negaba a estudiarlas.  El doctor Sheridan (quien fue un gran matemático) nos cuenta que en su vida adulta Swift había adquirido cierta habilidad en el primero de estos asuntos, pero que el odio y desprecio hacia éste nunca disminuyó. Su ignorancia respecto a la lógica era tan grande que al momento de rendir examen no podía siquiera armar un silogismo y, por ende, obtener su título, el cual consiguió gracias a un “favor especial” hecho que todavía es recordado con placer por las siguientes camadas de graduados, a quienes se les toma examen debajo de su retrato. Sin embargo, durante ese tiempo Swift no desperdiciaba su genio. Estudiaba historia, escribía odas y por sobre todo, compuso su “Cuento de la Barrica”. Con sólo diecinueve años le mostró a Warren, su compañero de colegio, el primer manuscrito de este maravilloso libro, que luego decidió ampliar y corregir considerablemente, para ser publicado recién en 1704. Durante este período adquirió el hábito de las caminatas que lo acompañaría toda su vida, y que ejerció una gran influencia sobre su pensamiento. Recorrió a pie una gran porción de Irlanda e Inglaterra, mezclándose con las clases más bajas y durmiendo en las posadas más pobres. Las huellas de este hábito pueden verse en cada página de sus escritos. De aquí se desprende la extrema tosquedad que las desfigura. Y de aquí, también, la certera agudeza y la astuta percepción en la presentación de la acción, grandes deudoras de su encanto. Siempre creyó que la naturaleza humana podía estudiarse mejor entre las clases pobres, donde la educación y los convencionalismos no habían ocultado ni cercenado el verdadero carácter de las personas. Durante toda su carrera literaria buscó la compañía de este tipo de gente, confraternizando agradable y ansiosamente en sus miras.

sábado, 4 de febrero de 2012

La Eternidad por los astros II



John Partridge era el seudónimo de John Hewson, uno de los muchos astrólogos o "fabricantes de almanaques" que se enriquecían entonces (como hoy) gracias a la ignorancia de la gente. Pero el suyo fue un caso particular: rápidamente se convirtió en el protegido del rey Guillermo y en médico de la corte. En 1708, Swift -tanto por su odio a la ignorancia como por razones políticas- decidió demolerlo; la manera en que lo hizo constituye, al mismo  tiempo que una de sus burlas más crueles, la demostración del poder casi mortífero de su literatura e inteligencia. Adoptando el seudónimo de Isaac Bickerstaff, astrólogo ficticio, publicó sus predicciones para el año 1708, en las que anticipó la muerte de Partridge para el 29 de marzo. En la mañana del 30 de marzo, los  canillitas londinenses vocearon otro texto Swiftiano: una Elegía por la muerte de Partridge, y pocos días después, la Carta a un Lord, en la cual un supuesto testigo imparcial narra los detalles de esa muerte. 
Pero Patridge era estúpido: en vez de callarse, se le ocurrió refutar a Swift, haciendo público el hecho de que no sólo estaba vivo, sino  que  también lo había estado el 29 de marzo. Entonces llegó el golpe fatal: la Vindicación. La burla se hizo célebre; amigos de Swift, como Pope, Congreve, Gay o Steele, tomaron parte en la "controversia" publicando anuncios en los que probaban o se condolían de la muerte del astrólogo. Fue el fin de Partridge. Casi puede decirse que Swift lo mató escribiendo.

Eduardo Stillman, en: Jonathan Swift. Escritos subversivos. Buenos Aires, Ed. Corregidor, 1974.

Algunos enlaces de interés, acá y acá.
PS: La fecha favorita del calendario de Swift era el 1 de Abril, o "Fool's day" algo así como nuestro 28 de diciembre. Sus predicciones fueron pensadas para leerse en las vísperas a ese día.