viernes, 5 de agosto de 2011

Through the drinking glass

 Poco antes de morir, Jack London escribió sus memorias desde el particular punto de vista de su relación con el alcohol. El libro, si bien ambiguo -por momentos exhalta los efectos del alcohol para luego condenarlos- fue utilizado en campañas de organizaciones prohibicionistas. Incluso en Buenos Aires, el ilustrado y ascético socialismo de Juan B. Justo difundía entre los trabajadores cuadernillos con pasajes de las memorias de London, a modo de concientizar sobre sus peligros. Algo así como el opio de los pueblos.
Menos de 4 años después de la publicación de las memorias alcohólicas, la ley seca se imponía en todo el territorio de los Estados Unidos.
A continuación, un fragmento, -nada representativo- de las memorias de Jack.
Así, cuando leía en mi silla o hablaba con otros, cualquier mención a una parte del mundo que hubiera conocido, me traía el recuerdo del alcohol que allí bebí y de las gentes con las que trabé amistad. Si alguien decía Venecia, enseguida recordaba las terrazas de las calles [...] El barrio Este de Londres, leía o decía alguien, y de inmediato, ante mis ojos, aparecían los pubs y en mis oídos sonaban las palabras dos de bitter, o tres de scotch. El Barrio Latino, y al momento me veía en cualquier cabaret de aquellos en donde bebí en buena compañía, creyéndome un dios del arte y de la democracia, al mismo tiempo que me olvidaba de los simples problemas de mi existencia.
Me acordaba del Río de la Plata, de Buenos Aires, la París de América, y mis ojos se llenaban con la vida de gentes que sostenían vasos por doquier y cantaban con voces maravillosas.
[...] Medité mucho acerca de todo ello. De volver a visitar todas esas partes del mundo tendría que hacerlo como antes, ¡Con un vaso en la mano!
Jack London

 




Extracto de John Barleycorn. Las memorias alcohólicas. Madrid, Ediciones Valdemar, 2002.

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