sábado, 27 de agosto de 2011

Karel Capek (II)

-¿Cómo se llama usted?
RESPUESTA: Andrew Scheuchzer.
-¿Qué edad tiene?
RESPUESTA: Eso no lo sé. ¿Quiere parecer joven? Use corsés Libella.
-¿Qué día es hoy?
RESPUESTA: Lunes. Hace buen tiempo, señor. Este sábado correrá Gibraltar en Epsom.
-¿Cuánto son tres por cinco?
RESPUESTA: ¿Por qué?
-¿Sabe usted contar?
RESPUESTA: Sí señor. ¿Cuánto son diecisiete por veintinueve?
-Déjenos preguntar a nosotros, Andrew. Nómbrenos algún río de Inglaterra.
RESPUESTA: El Támesis.
-¿Algún otro?
RESPUESTA: El Támesis.
-No sabe otros, ¿verdad? ¿Quién gobierna Inglaterra?
RESPUESTA: El rey Jorge, ¡Dios lo bendiga!
-Está bien, Andy. ¿Cuál es el mejor escritor inglés?
RESPUESTA: Kipling.
-Muy bien. ¿Ha leído algo de él?
RESPUESTA: No. ¿Les gusta a ustedes Mae West?
-Preferimos ser nosotros los que hagamos las preguntas, Andy. ¿Qué sabe sobre la historia de Inglaterra?
RESPUESTA: Les puedo hablar sobre Enrique VIII.
-¿Y qué puede decirnos de él?
RESPUESTA: Que es la mejor película de la última temporada. Presentación fastuosa, espectáculo extraordinario.
-¿La ha visto usted?
RESPUESTA:No la he visto. ¿Quiere conocer Inglaterra? Cómprese un Ford Baby.
-¿Qué preferiría usted más que nada?
RESPUESTA: Las regatas Oxford-Cambridge, señor.
-Cuántos continentes hay en el mundo?
RESPUESTA: Cinco.
-Muy bien. Nómbrelos.
RESPUESTA: Inglaterra y los otros.
-¿Cuáles son los otros?
RESPUESTA:Los bolcheviques, los alemanes e Italia.
-¿Dónde están las islas Gilbert?
RESPUESTA: En Inglaterra. Inglaterra no estará atada de manos en su fortaleza. Inglaterra necesita diez mil aviones. Visiten las playas del sur de Inglaterra.
-¿Nos permite que le miremos la lengua?
-RESPUESTA: Sí señor. límpiese con pasta Flit. ¿Quiere tener aliento fresco? Use pasta Flit.
-Gracias, eso basta.

Andrias Scheuchzeri, salamandra criada en el Parque Zoológico de Londres, sabe hablar, aunque con un sonido cavernoso. Cuenta con un vocabulario de cuatrocientas palabras. Dice solamente lo que ha oído o leído.[...]
La salamandra mencionada anteriormente sabe leer, pero solamente diarios vespertinos. Le interesan las mismas cosas que a un inglés de tipo corriente y reacciona a los acontecimientos en la misma forma, es decir, según las opiniones establecidas. Su vida psíquica, si es que se puede hablar de alguna, es la herencia, precisamente, de las ideas y opiniones propias de estos tiempos.


Fragmento de La guerra de las Salamandras. Karel Capek, 1936.

lunes, 15 de agosto de 2011

Paliza y después


Paliza inapelable de CFK. El camino a octubre es un mero trámite, salvo algún imponderable.
Para la oposición, el peor escenario que jamás imaginaron. Tan bajos porcentajes -ninguno llegó siquiera al 20%- y tanta distancia -casi 40% respecto al segundo- hace que no valga la pena que algún opositor se sacrifique bajando su candidatura y dejando en el aire a sus candidatos a legisladores e intendentes. Quizá el único favorecido sea Binner, quien con tan poco tiempo logró estar a dos puntos del segundo, y es el único que puede seguir creciendo, aunque sea sólo para ubicar a sus legisladores en el congreso; la elección presidencial está resuelta.
Mención especial merece Ricardito, el loser del año. Ya lo habíamos dicho  aquí. De Narváez sacó más votos que su aliado. No quiso escuchar. Nadie sabía si era un candidato socialdemócrata, un conservador populista ó un mero oportunista. Ni él lo supo.



viernes, 5 de agosto de 2011

Through the drinking glass

 Poco antes de morir, Jack London escribió sus memorias desde el particular punto de vista de su relación con el alcohol. El libro, si bien ambiguo -por momentos exhalta los efectos del alcohol para luego condenarlos- fue utilizado en campañas de organizaciones prohibicionistas. Incluso en Buenos Aires, el ilustrado y ascético socialismo de Juan B. Justo difundía entre los trabajadores cuadernillos con pasajes de las memorias de London, a modo de concientizar sobre sus peligros. Algo así como el opio de los pueblos.
Menos de 4 años después de la publicación de las memorias alcohólicas, la ley seca se imponía en todo el territorio de los Estados Unidos.
A continuación, un fragmento, -nada representativo- de las memorias de Jack.
Así, cuando leía en mi silla o hablaba con otros, cualquier mención a una parte del mundo que hubiera conocido, me traía el recuerdo del alcohol que allí bebí y de las gentes con las que trabé amistad. Si alguien decía Venecia, enseguida recordaba las terrazas de las calles [...] El barrio Este de Londres, leía o decía alguien, y de inmediato, ante mis ojos, aparecían los pubs y en mis oídos sonaban las palabras dos de bitter, o tres de scotch. El Barrio Latino, y al momento me veía en cualquier cabaret de aquellos en donde bebí en buena compañía, creyéndome un dios del arte y de la democracia, al mismo tiempo que me olvidaba de los simples problemas de mi existencia.
Me acordaba del Río de la Plata, de Buenos Aires, la París de América, y mis ojos se llenaban con la vida de gentes que sostenían vasos por doquier y cantaban con voces maravillosas.
[...] Medité mucho acerca de todo ello. De volver a visitar todas esas partes del mundo tendría que hacerlo como antes, ¡Con un vaso en la mano!
Jack London

 




Extracto de John Barleycorn. Las memorias alcohólicas. Madrid, Ediciones Valdemar, 2002.