jueves, 7 de julio de 2011

Lost in Translation II (Bélle Infidele)


"Hace diez días se publicó aquí un libro sobre los viajes de un tal Gulliver, y ha sido tema de conversación en el pueblo desde entonces: toda la tirada se vendió en una semana, y nada resulta más entretenido que escuchar las diferentes opiniones que la gente tiene del libro, si bien todos coinciden en que les gusta en extremo. Se dice aquí que el autor eres tú, pero me han informado que el librero declaró desconocer de dónde provino el libro. Desde lo más alto a lo más bajo, el libro es universalemente leído, desde las reuniones de gabinete hasta en el cuarto de niños."
-Carta de John Gay a Jonathan Swift, 16 de noviembre de 1726-


Los viajes de Gulliver es un libro que nace censurado (recién en 1899 se podrá acceder a una edición íntegra en lengua inglesa, que contenga los pasajes alusivos a la rebelión irlandesa) pero eso no importa mucho a los editores. Swift incorpora modificaciones y correcciones en la segunda edición, agrega dos cartas, que en las ediciones actuales aparecen al inicio, pero que es muy recomendable omitirlas para leerlas recién al final, de modo tal que el periplo ingenuidad-cinismo no se vea interrumpido. Sugerencia aparte, el libro sigue su viaje generando varios desprendimientos comerciales, totalmente ajenos a Swift. Las imprentas no dan abasto publicando obras con nombres tales como Gulliver Revisited, Claves para entender a Gulliver, etc. Todo un negocio. Menos de un año más tarde, la obra se traduce al francés. Aparecen, casi simultáneamente, dos ediciones: una de origen anónimo editada en La Haya, y otra a cargo del Abate Desfontaines, en París. Y aquí se inicia una serie de eventos desafortunados que perdurará, para los hispanohablantes, poco más de dos siglos.
El abate Desfontaines tradujo los viajes de Gulliver en 1727 de una manera más que libre. Por un lado, tenía que lidiar con la censura gubernamental, y por otro, con las concepciones morales de la época, incluida la suya. Sobre el contexto histórico, se refiere Voltaire, quien sostiene que Swift “disfrutaba de una libertad y audacia de pensamiento que era totalmente desconocida en Francia.” (The reception of JS in Europe, p. 6-10) Es por esta razón que Voltaire, que se encontraba en su destierro inglés en ese momento, tiene la posibilidad de leer Los viajes de Gulliver de primera mano; le escribe a su protegido Thiérot en Francia que haga traducir “Los viajes...” Sin embargo, el abate Desfontaines le gana de mano.
El prefacio a “Los viajes” de Desfontaines es una seguidilla de excusas. Sostiene que el original posee “pasajes indecentes, pensamientos bajos, detalles pueriles, bromas sin sentido, repeticiones aburridas, chistes vulgares” [...] y su traducción literal al francés sería, en tal caso, “indecente, mezquina, miserable, irrespetuosa y contrariaría al buen gusto reinante en Francia […] ” ya que de hacerlo, “me traería justos reproches si fuese tan imprudente como para vertir tales conceptos a los ojos de la opinión pública" (The reception of JS...p.11)
Conocida la noticia de una inminente visita de Swift a París, Desfontaines se apura en mitigar la dureza de su prefacio en una segunda edición, enviándole simultáneamente a Swift un ejemplar del mismo y una carta de disculpa, en la cual se excusa de las libertades que se tomó respecto a las diferencias sobre lo que se entiende por buen gusto en Francia. (The reception of JS...p.13-14 y Jonathan Swift, The Critical Heritage, p.86-87)
Swift decide responder -en francés- a la carta del abate Desfontaines, de la siguiente manera:
  
“Los traductores por lo general se deshacen en alabanzas hacia las obras que traducen, imaginando quizá que su reputación depende, de alguna manera, de los autores que han elegido traducir. Pero usted ha sucumbido en esta tarea, y ha obviado tales precauciones, al ser capaz de corregir un mal libro, tarea harto más difícil que componer uno bueno. Usted no ha temido darle al público una obra en la cual, le asegura a sus lectores, está plagada de estupidez y puerilidad. Coincidimos en que el gusto no es siempre el mismo en distintas naciones, pero nos vemos inclinados a pensar que el buen gusto es el mismo entre personas de inteligencia e ingenio, buen juicio y conocimiento. Entonces, si la obra del señor Gulliver hubiese sido pensada sólo para las islas británicas, ese viajero [Gulliver] debería ser considerado un infeliz escritor. Tales vicios y estupideces reinan en todas partes, al menos así ocurre en todos los países civilizados de Europa, y el autor que escribe sólo para su aldea, su provincia ó su reino, ó incluso para su siglo, no sólo no merece ser traducido, sino que ni siquiera merece ser leído.” 

(The Critical Heritage p.87 y The Reception of JS...p.13-14)

En algún momento de este periplo editorial, alguien decide añadir a “Los viajes” el relato “Historia de los Seravambas” junto con un “segundo viaje a Brobdingnag”. El primero es un relato del escritor francés del siglo XVII Dennis de Vairasse; el segundo, quizá sea del abate Desfontaines. Aquí las vistas restringidas de google me impiden desentrañar el misterio.
Algo parecido sucedió con otro contemporáneo de Swift: Daniel Defoe, prolífico gran escritor y verdadero mercader de la literatura, tal como nos lo hace notar Ian Watt, tuvo similares inconvenientes. Quien haya leído Robinson Crusoe habrá notado que abunda en momentos en los cuales el protagonista recurre a la biblia como tabla de salvación a su soledad; en la edición francesa posterior a la revolución, esos párrafos son reemplazados por odas a la naturaleza. No obstante, advierte Ian Watt que los pasajes bíblicos fueron sólo un artilugio para ampliar la extensión del libro y, en consecuencia, poder venderlo a un precio más caro. (Ian Watt; Daniel Defoe, Burguesía y novela) Tal vez lo mismo cruzó por la mente de Desfontaines, quien, si bien tradujo libremente Los Viajes de Gulliver, le añade dos relatos apócrifos.
Y aquí llegamos al fin de este relato: la versión de Desfontaines sirvió de texto madre para su traducción al español a cargo de Ramón Máximo Spartal, cuya versión (1793-1799) es absolutamente fiel a la infiel traducción francesa. Este malententido perduró, para los hispanohablantes, hasta 1982, cuando editorial Cátedra decide publicar una edición crítica y establecida de Los viajes de Gulliver.
Ah, la versión de Ramón Máximo Spartal, la compré en El Banquete de Cabildo, a diez pesos.
Continuará...

Fuentes:
Watt, Ian; Daniel Defoe, Burguesía y novela; Carlos Pérez editor, Colección Estar al día. p.54-55, Bs. As, 1969
Swift, Jonathan: Gulliver's Travels. Introduction, pág V. Wordsworth Classics, Londres, 1992.
en Googlebooks:
Jonathan Swift; The critical Heritage.-
The reception of Jonathan Swift in Europe.-
En la web:

Traducción de Little Politik.

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