miércoles, 27 de julio de 2011

Orwell & Swift


[...] De lo que he escrito, puede deducirse que estoy contra Swift, y que mi meta es refutarlo e incluso minimizarlo. En un sentido político y moral estoy contra él en la medida que lo entiendo. Curiosamente, es uno de los escritores que admiro sin la más mínima reserva, y Los viajes de Gulliver, en particular, es un libro del que me parece imposible que me llegue a cansar. Lo leí por primera vez cuando tenía ocho años -me faltaba un día para cumplirlos y robé furtivamente el ejemplar que me iban a regalar por mi cumpleaños- y lo he leído media docena de veces desde entonces. Su fascinación me parece inagotable. Si tuviera que hacer una lista de seis libros que hubiera que conservar mientras los demás tuvieran que destruirse, seguro que pondría Los viajes de Gulliver entre ellos. Esto suscita la pregunta: ¿cuál es la relación entre estar de acuerdo con las opiniones de un autor y disfrutar de su obra?
  
George Orwell; Política y Literatura. Un análisis de los Viajes de Gulliver. En Escritos (1940-1948) Literatura y política. Barcelona, Octaedro, 2001.


Algunas veces leo un libro con placer, y detesto al autor.
 Jonathan Swift

jueves, 7 de julio de 2011

Lost in Translation II (Bélle Infidele)


"Hace diez días se publicó aquí un libro sobre los viajes de un tal Gulliver, y ha sido tema de conversación en el pueblo desde entonces: toda la tirada se vendió en una semana, y nada resulta más entretenido que escuchar las diferentes opiniones que la gente tiene del libro, si bien todos coinciden en que les gusta en extremo. Se dice aquí que el autor eres tú, pero me han informado que el librero declaró desconocer de dónde provino el libro. Desde lo más alto a lo más bajo, el libro es universalemente leído, desde las reuniones de gabinete hasta en el cuarto de niños."
-Carta de John Gay a Jonathan Swift, 16 de noviembre de 1726-


Los viajes de Gulliver es un libro que nace censurado (recién en 1899 se podrá acceder a una edición íntegra en lengua inglesa, que contenga los pasajes alusivos a la rebelión irlandesa) pero eso no importa mucho a los editores. Swift incorpora modificaciones y correcciones en la segunda edición, agrega dos cartas, que en las ediciones actuales aparecen al inicio, pero que es muy recomendable omitirlas para leerlas recién al final, de modo tal que el periplo ingenuidad-cinismo no se vea interrumpido. Sugerencia aparte, el libro sigue su viaje generando varios desprendimientos comerciales, totalmente ajenos a Swift. Las imprentas no dan abasto publicando obras con nombres tales como Gulliver Revisited, Claves para entender a Gulliver, etc. Todo un negocio. Menos de un año más tarde, la obra se traduce al francés. Aparecen, casi simultáneamente, dos ediciones: una de origen anónimo editada en La Haya, y otra a cargo del Abate Desfontaines, en París. Y aquí se inicia una serie de eventos desafortunados que perdurará, para los hispanohablantes, poco más de dos siglos.
El abate Desfontaines tradujo los viajes de Gulliver en 1727 de una manera más que libre. Por un lado, tenía que lidiar con la censura gubernamental, y por otro, con las concepciones morales de la época, incluida la suya. Sobre el contexto histórico, se refiere Voltaire, quien sostiene que Swift “disfrutaba de una libertad y audacia de pensamiento que era totalmente desconocida en Francia.” (The reception of JS in Europe, p. 6-10) Es por esta razón que Voltaire, que se encontraba en su destierro inglés en ese momento, tiene la posibilidad de leer Los viajes de Gulliver de primera mano; le escribe a su protegido Thiérot en Francia que haga traducir “Los viajes...” Sin embargo, el abate Desfontaines le gana de mano.
El prefacio a “Los viajes” de Desfontaines es una seguidilla de excusas. Sostiene que el original posee “pasajes indecentes, pensamientos bajos, detalles pueriles, bromas sin sentido, repeticiones aburridas, chistes vulgares” [...] y su traducción literal al francés sería, en tal caso, “indecente, mezquina, miserable, irrespetuosa y contrariaría al buen gusto reinante en Francia […] ” ya que de hacerlo, “me traería justos reproches si fuese tan imprudente como para vertir tales conceptos a los ojos de la opinión pública" (The reception of JS...p.11)
Conocida la noticia de una inminente visita de Swift a París, Desfontaines se apura en mitigar la dureza de su prefacio en una segunda edición, enviándole simultáneamente a Swift un ejemplar del mismo y una carta de disculpa, en la cual se excusa de las libertades que se tomó respecto a las diferencias sobre lo que se entiende por buen gusto en Francia. (The reception of JS...p.13-14 y Jonathan Swift, The Critical Heritage, p.86-87)
Swift decide responder -en francés- a la carta del abate Desfontaines, de la siguiente manera: