sábado, 14 de mayo de 2011

¿Alguien recuerda a Armendáriz?

Hubo una vez un gobernador radical, que accedió al despacho de Dardo Rocha gracias a la histórica performance de Alfonsín en 1983. ¿Acaso alguien sabía de quién se trataba? No. Tal vez sí. ¿muy pocos quizás? De hecho, retrospectivamente, sólo nos acordamos de Herminio Nerón Iglesias. Fue la marea alfonsinista la que depositó a Armendáriz en la gobernación, para que la bajamar se lo llevase 4 años después.
El punto de toda esta introducción es  el siguiente: ¿Cuán necesario le resulta a la UCR sumar a De Narváez? Si la UCR realmente quiere tener chances, debería apuntalar a su candidato nacional en terreno bonaerense, y a partir de instalarse allí, esperar que los votantes elijan la boleta de Alfonsín, sin mirar quien viene colgado de la misma, y aguardar el milagro. Difícilmente en este contexto un candidato a gobernador bonaerense le traccione votos hacia arriba. Por lo general suele ocurrir lo contrario: en 1999 Ruckauf obtuvo más votos que Duhalde, en 2007 Scioli más que CFK.(*)
Al respecto vale recordar que la elección se realizará con la clásica papeleta -esa que contiene en la provincia de Buenos Aires entre 5 y 6 categorías según el calendario- y, si de subestimar al votante se trata (¿acaso no se trata de eso las colectoras, adhesiones, testimoniales?) sería un gran logro si la UCR pudiese mantener su histórico número de lista (3) pues salvo que se presente también el MID, iría primero en la mesa del cuarto oscuro, y por comodidad, la gente los votaría con tal de salir lo más rápido del antro escolar, ¿no?

(*) En 2003 las elecciones fueron desdobladas.

domingo, 8 de mayo de 2011

Confirmando pronósticos

Hace un tiempo ya arriesgábamos algunos pronósticos que parecen ir tomando cuerpo. Aquí mencionábamos la orfandad del votante de derecha y la ausencia de un candidato potable. Cobos primero y Macri después, van dejando un espacio que alguien deberá capitalizar. También Aquí hablamos sobre cierto corrimiento a la izquierda de las opciones electorales efectivas (esas que tienen chances reales) y nos preguntábamos cómo se reacomodaría el tablero: bien, Alfonsin Jr. quiere sellar un acuerdo con De Narváez en la provincia de Buenos Aires, no sólo por la ausencia de un candidato radical de peso en ese distrito, sino también para atraer cierto electorado de derecha, ese que ingenuamente se autodenomina "apolítico". ¿Es éste un corrimiento de Alfonsín a la derecha? Se le machacará que sí, que traiciona la tradición socialdemócrata de su padre y esas cosas. No obstante, esto nos lleva a otra cuestión: ¿CFK se corre a la derecha por aliarse con gobernadores tales como Insfrán ó Gioja? Ambas preguntas nos conducen a una misma reflexión: por un lado, que se hace política con los elementos realmente existentes, y la oferta para elegir aliados es escasa; por el otro, el progresismo es un fenómeno de algunos centros urbanos con límites geográficos bien marcados (véase al respecto la cruzada de AL en ramble) y exigir certificados de pureza ideológica no puede ser más que una triste expresión de deseos. Así como CFK muestra credenciales progres con las adhesiones de Sabatella y Heller, y conservadoras con los gobernadores aliados, lo mismo le pasa a Alfonsín Jr. con Binner por izquierda y De Narváez por derecha. Queda claro que no es lo mismo tejer alianzas desde el gobierno que intentar hacerlo desde el llano, pero el enfoque es el mismo. Por otra parte, sólo queda por ver si Binner es capaz de tragar semejante sapo ó toma coraje y se larga solo.
¿Es este el inicio de un largo camino en la normalización y posterior institucionalización de un sistema de partidos estables, con un bipartidismo de coaliciones? Una buena elección de la UCR y sus aliados, (más algo de disciplina partidaria) podría forjar un escenario de dos partidos de centro ( PJ y UCR) con tendencias internas pendulares hacia ambos lados, determinada por la fuerza de sus aliados y el contexto regional. Por el contrario, un triunfo de CFK no implicaría un sistema de partidos hegemónico como suelen decir algunos comentaristas malintencionados, sino más bien el paso a un modelo de partido predominante, si no, acudan a las clasificaciones de Sartori y Panebianco. 
Aun nos queda saber qué será de Carrió, El Alberto y Duhalde, pero queda para otro post.
Ex post: pensábamos que a Pino le daba el cuero.