domingo, 31 de octubre de 2010

Nuevos y viejos escenarios




Allá lejos por el verano de 2002/2003 nadie creía que Néstor Kirchner podía llegar a ganar la elección presidencial, -de hecho, salió segundo, si bien hubiese ganado en el ballotage- pero ya por entonces los encuestadores coincidían en un punto: El desafío de Kirchner consistía en llegar a la segunda vuelta, pues era el candidato que menos rechazo generaba en el electorado, y en tal escenario -si accedía a él- seguramente tenía las de ganar.
De cara al 2011 el escenario electoral que se avecina conserva algo del ya lejano 2003: Ya no se trata del rechazo que puedan generar los candidatos -en algunos casos producto del desgaste de una gestión de casi 8 años, en otros resultado de la ineptitud de consolidar alianzas sólidas, como el ACyS- sino de la capacidad de gestión que los candidatos puedan demostrar. Vale recordar que en un escenario atomizado como el de 2003, quienes salieron primero y segundo contaban con antecedentes de administradores: un ex presidente -Menem- y Kirchner, un gobernador que podía mostrar como antecedentes una provincia ordenada en materia fiscal. Por el otro lado, estaban Carrió y López Murphy, carentes de experiencia ejecutiva, junto con el efímero Rodríguez Saá. En un eventual ballotage entre dos administradores, la gente habría elegido a aquél que menos rechazo le generaba.

Más allá de los guarismos de varias encuestadoras, los cuales refieren a CFK alcanzando un 35% de los votos, suma que no le permitiría ganar en primera vuelta y que pondría en duda un triunfo en el ballotage producto del rechazo de parte del electorado, debe tenerse en cuenta que con la economía en un ciclo ascendente, sumado al factor emocional a causa de la muerte de NK, una importante porción del mismo privilegiará en una segunda vuelta la capacidad de gestión a pesar del rechazo. Y es aquí donde aparece, por llamarlo de alguna manera, un nuevo clivaje: el No-kirchnerismo. Votantes que se inclinarán por lo que se suele llamar el mal menor, que votarán a desgano a CFK antes que a un candidato sin experiencia ejecutiva. Muchos de estos votos serán los de Proyecto Sur, aunque también socialistas santafesinos que se sentirán disconformes con la (probable) alianza de su partido con la UCR a nivel nacional. Teniendo en cuenta que el candidato mejor posicionado de la oposición es Ricardo Alfonsín -que carece de experiencia- y que la estrella de Cobos se apaga, un escenario de ballotage inclinaría la balanza a favor de CFK, sobre todo cuando el electorado evalúe que un candidato de la oposición no contará con mayoría en ninguna de las cámaras. Sin embargo, quedan al menos dos factores que pueden jugar en contra de un posible triunfo de CFK: el desdoblamiento de las elecciones por parte de los gobernadores, y el tipo de alianza electoral que pueda armar Alfonsín, es decir, si logra tener un armado de alcance territorial y si se rodea de figuras con experiencia ejecutiva que suplanten su carencia; dos nombres en este sentido pueden ser, alternativamente, Binner y Lavagna.
Demás está decir que este análisis sólo será válido si CFK se presenta a una reelección, lo cual es todavía una incógnita.

Desglose de lo anterior:
Condiciones objetivas: la economía marcha en un ciclo ascendente. El escenario político, actualmente atomizado, confluirá hacia el armado de coaliciones con dos o tres candidatos principales.


Ventajas de CFK:
En una futura gestión tendría mayoría en al menos una de las dos cámaras, si no en ambas.
Experiencia de gestión.
Apoyo de movimientos sociales.

Desventajas de CFK:desdoblamiento de las elecciones provinciales respecto de la general.
Nuevos y viejos socios electorales. Dirigentes díscolos .CGT /PJ.
Desgaste de cara a la opinión pública.


Ventajas de Alfonsín:Se erige como un líder moderado que encarna la renovación en política.
En sintonía con lo anterior, comparte -con matices- algunas políticas de este gobierno y no tiene pretensiones de desandar sobremanera la senda de crecimiento económico.
Bajo nivel de rechazo.


Desventajas de Alfonsín:
Armado electoral dudoso, tanto a nivel partidario como territorial.
Falta de experiencia ejecutiva.
Minoría en ambas cámaras.

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