jueves, 26 de agosto de 2010

Qué es la literatura utópica I (otra aproximación a la literatura distópica)


Por medio de una combinación de prefijos griegos y latinos, (tarea propia de la filología, en la cual no se adentrará aquí) el término utopía puede significar tanto un “no lugar” (ou-topos) como “lugar feliz” (eu-topos). Este juego de palabras pareciera indicar que lo que Moro intentó decir es que, tal vez, la felicidad no tenga lugar.
La utopía es un término que no goza de buena consideración, -quizá por culpa de su hija bastarda, la distopía- y porque refiere a creaciones de literatos y poetas asociadas a propuestas irrealizables, productos de fantasías, delirios mesiánicos, ó simplemente, por endilgársele altas cuotas de ingenuidad.
Las construcciones utópicas dependen en buen grado de la capacidad de imaginación para pensar una sociedad que no existe pero que pretende explicar la realidad. De alguna manera funcionan como los tipos ideales de Max Weber. De igual modo, la utopía se maneja dentro del plano ideal, es decir, en un marco de perfección imposible de hallar en la realidad, pero que permite explicar a ésta; compleja, contingente e imperfecta...

En modo similar la utopía cuenta con la potencialidad heurística de describir la realidad oponiéndola frente a una construcción que se halla siempre en fuga, tanto temporal como espacialmente.
He aquí algunas definiciones en pos de dilucidar el significado de la utopía; lejos de la ingenuidad, pero cercano al idealismo, Eric Fromm (1) sostiene que “la utopía ha perdido su sentido original” [...] “en nuestro mundo materialista, significa ensueño en vez de habilidad de planear y cambiarse en un mundo realmente humano”
Por su parte, para Vittor Comparato (2) la utopía es “la inversión axiológica del mundo presente proyectada en el espacio / tiempo, según una teoría de la naturaleza humana que admite la perfectibilidad”. No obstante, el abordaje que ofrece J.M. Bermudo (3) es el que describe de manera más sucinta a la utopía como un proceso, susceptible de ser dividido en etapas: “una utopía primeramente se sueña, algunas veces se escribe, pocas veces se diseña y casi nunca se construye”. Para Bermudo, la primera etapa es la de mayor libertad, “cuando la imaginación huye de lo dado y lo debido al país de ninguna parte, cuando viaja a la nada”
Pero ¿cuáles son las características definitorias de la utopía? Raymond Trousson (4) afirma que tres variables son las que permanecen a lo largo del desarrollo histórico de la utopía, pero que no dejan de ser excluyentes: descripción de una organización social, recurso a la narración novelesca, imaginación de otro mundo (geográfico ó temporal) Es esta ambigüedad la que permite el cruce y el coqueteo con la ciencia ficción, los relatos de viajes y la literatura fantástica. No obstante, para Trousson la utopía es, por sobre todas las cosas, un género literario. De esta manera, Owen y Fourier, (por nombrar algunos) son pensadores utópicos, pero sus escritos no son una “utopía”.
Entonces, Si las utopías han de dividirse entre aquellas que son literarias y las que pretenden ser un programa ó un principio de acción, tal como supone Lewis Mumford, (5) puede aceptarse tal vez sólo desde un enfoque analítico, pero a la hora de adentrarse en las variadas obras del pensamiento utópico tal distinción puede quedar algo desdibujada.
El escritor de la utopía literaria no está prisionero de dogmas ó de cierto marco teórico a la hora de la construcción de la ciudad ideal, y la ausencia del rigor que estos demandan es en realidad la ventaja con la cual cuenta, pues le permite pensar en contra de lo que tanto la razón como los sentidos puedan indicarle.
Por lo general las críticas al pensamiento utópico tienden a deslizarse en el sentido que éste soslaya la importancia de la naturaleza humana, y asigna un papel preponderante al ambiente. Por lo tanto, el razonamiento utópico suele atribuir las fallas de la sociedad vigente al entorno, y que sólo sería necesario corregir éste para que la naturaleza humana, que es concebida como perfectible, se desarrolle hasta alcanzar el óptimo social propuesto. Tal es el pensamiento de Rousseau, entre otros.

Continuará…

Fuente de la ilustración acá.
Algo de Bibliografía:

(1) Fromm, Eric; prólogo a: Bellamy, Edward El año 2000. Una mirada retrospectiva. Barcelona, Abraxas, 2000, p. 18
(2) Comparato, Vittor; Utopía. Léxico de política. Buenos Aires, Nueva Visión, 2006, pág 212
(3) Bermudo, José Manuel; prólogo a: Cabet, Etienne Viaje a Içaria. Madrid, Hyspamérica, 1985, p.15
(4) Trousson, Raymond; Historia de la Literatura Utópica. Viajes a países inexistentes. Barcelona, Península, 1995 p. 26
(5) Mumford, Lewis; prólogo a Bulwer Lytton, Edward La Raza Venidera. Barcelona, Abraxas, 2000, p. 9

1 comentario:

Anónimo dijo...

muy interesante! me ha servido mucho y también lo he disfrutado leyendo
gracias