jueves, 26 de agosto de 2010

Qué es la literatura utópica II (más aproximaciones)


La cuestión acerca de la composición de la naturaleza humana se torna esencial a la hora de entender los senderos por los que transita el pensamiento utópico. En la obra “El utopismo, la herejía perenne”, Thomas Molnar se dedica a destruir lo que considera el mito del pensamiento utópico, en tanto que este es erróneamente advertido como inocuo para la historia de las ideas.

Qué es la literatura utópica I (otra aproximación a la literatura distópica)


Por medio de una combinación de prefijos griegos y latinos, (tarea propia de la filología, en la cual no se adentrará aquí) el término utopía puede significar tanto un “no lugar” (ou-topos) como “lugar feliz” (eu-topos). Este juego de palabras pareciera indicar que lo que Moro intentó decir es que, tal vez, la felicidad no tenga lugar.
La utopía es un término que no goza de buena consideración, -quizá por culpa de su hija bastarda, la distopía- y porque refiere a creaciones de literatos y poetas asociadas a propuestas irrealizables, productos de fantasías, delirios mesiánicos, ó simplemente, por endilgársele altas cuotas de ingenuidad.
Las construcciones utópicas dependen en buen grado de la capacidad de imaginación para pensar una sociedad que no existe pero que pretende explicar la realidad. De alguna manera funcionan como los tipos ideales de Max Weber. De igual modo, la utopía se maneja dentro del plano ideal, es decir, en un marco de perfección imposible de hallar en la realidad, pero que permite explicar a ésta; compleja, contingente e imperfecta...

Buscando a Mungo



La literatura de viajes parece ser un género extraño dado el objetivo que suele darle origen. Muchos de estos relatos no son más que investigaciones de exploradores o naturalistas a pedido de un imperio (por lo general el inglés) que, por la pulcritud de su prosa, trascienden más allá de los anaqueles de las Royal Societies para deleite del gran público. Sin embargo, vale aclarar que muchos de estos relatos suelen ser algo soporíferos. La descripción de la vida de los nativos, la flora, fauna y los accidentes geográficos del territorio descubierto puede tornarse densa si, como reclamaba Bioy Casares, no aparece la escena vívida y la feliz aventura.
Existe un relato de viaje donde se cumple con los requisitos de Bioy, el cual es el motivo de esta reseña: Viajes hacia los distritos interiores del África, por Mungo Park. Este joven escocés de curioso nombre (tanto su padre como su abuelo se llamaban Mungo) padeció cuanto peligro pueda uno imaginarse: primero fueron las fiebres tropicales y los mosquitos, luego el hambre y la sed, para después ser timado, burlado y rehén de fulanis, bandittis, mandigoes y tantos otros gentilicios fonéticamente simpáticos.

A continuación se glosa traducido un fragmento de la introducción de la edición inglesa, pues hace tiempo que no se consiguen ediciones en español:

En 1795 Mungo Park, cirujano y aventurero escocés de apenas unos veinticuatro años partió desde Gambia con la intención de rastrear el curso del Níger, un río del cual los europeos no tenían conocimiento de primera mano. Su Travels in the Interior of Africa es el diario de este extraordinario viaje. […]
Llevó un registro certero tanto como pudo, y sin presumir superioridad europea. […] El prefacio de su diario contiene un deslinde de responsabilidad, pues el mismo “no tiene nada que recomendar a excepción de la verdad. Es un relato sin adornos de ninguna clase, y sin pretensión alguna” […]

La misión de Mungo fracasó. Retornó a Inglaterra a pasar sus papeles en limpio para la imprenta y volvió a zarpar hacia África, en busca del éxito que le fuera negado en su primer intento. Nunca más se supo de él.

lunes, 23 de agosto de 2010

Karel Capek



En 1936 Karel Capek, hermano del pintor Joseph (de quien se dice inventó el término Robot) escribió La guerra de las Salamandras, un libro que excede toda definición. Su voz profética deja al lector sin palabras, con la sensación que toda distopía contiene, es decir, que todo lo que puede salir mal, devendrá peor.
Su trama es por demás ingeniosa, pues el lector asiste a un verdadero patchwork: novela de ciencia ficción, estudio antropológico, clase de política internacional, crónica periodística, investigaciones de historia natural (verdaderas y apócrifas) y hasta un tratado de biología.
En cuanto al componente estrictamente distópico, Capek acierta con creces en la forma de las cosas por venir: la inminencia de la segunda guerra mundial, la teoría del espacio vital de los nazis, el declive del imperio británico y la ceguera de la clase política ante el apocalipsis de la humanidad.
El ácido humor de Capek corroe toda pretensión de autenticidad para quien se proponga escribir después de haberlo leído. Por todo esto, y seguramente mucho más, puede afirmarse sin miedo al error que Karel Capek es el último enciclopedista de la literatura.

Qué es la literatura distópica I (una aproximación)




Para comprender el significado que entraña el término Distopía es necesario comenzar las indagaciones a través del concepto madre, es decir, la utopía, que a pesar de ser ampliamente conocido, reviste diferentes y contradictorias definiciones. No obstante ello, es posible hallar cierto consenso en atribuir a Tomás Moro la creación del concepto y del contenido del cual lo dotó, es decir, como un estado óptimo e inalcanzable.
La utopía contiene en sí la idea de concretar una sociedad ideal, en que las relaciones sociales sean transparentes, y reine un orden de paz y armonía. El sueño de la sociedad ideal ó perfecta suele chocar muchas veces con la frágil naturaleza humana, inacabada y por tanto imperfecta.
Para comprender el pensamiento utópico se debe recurrir a las diversas concepciones acerca de la naturaleza humana. De acuerdo a cómo se conciba ésta, se definirá a la construcción de estados ideales como ascéticos, moralistas, pastoriles, dotados de ingenuidad, ó por el contrario, como estados en los cuales predominan la razón y el imperio de la ciencia como pilares que sostienen la nueva sociedad.
En el componente propositivo de las utopías siempre se manifiesta, en algunos casos más abiertamente que en otros, una fuerte crítica a la sociedad vigente. Entonces, la utopía forma parte de un planteo superador de la realidad existente, pero no para el presente, sino en un futuro indeterminado, que carece de lugar pero que sirve como faro que debe guiar a la acción humana.
Dentro de la literatura utópica cabe agregar a las llamadas distopías, una suerte de hijas bastardas de las utopías.

miércoles, 18 de agosto de 2010

Brújulas



He aquí un test algo ñoño pero muy interesante para saber dónde está uno parado ideológicamente. Lo encontré surfeando por este blog que tiene muy buenos contenidos, pero que parece que ha dejado de postear hace rato.
Aquí se ubica Little Politik, más o menos por donde se esperaba.

miércoles, 11 de agosto de 2010

El Apóstata


Escribir sobre la vida y obra de Jack London no es más que referirse a las dos caras de una misma moneda. Su obra es en exceso autorreferencial, y su vida fue, en palabras de Kazin, (*) el más grande cuento que escribió. London no cuenta la realidad, sino más bien, se desahoga de ella.
El apóstata es uno de los cuentos más autobiográficos de Jack London: es el cruel relato de un niño sometido al trabajo infantil, en el cual el protagonista trabaja a destajo en una hilandería hasta cumplir los 16 años de edad convertido en el más perfecto obrero de la empresa. Pero su perfección es propia de la máquina, con la cual comienza a mimetizarse hasta volverse un autómata. Sobre el final de la historia, el lector ya intuye que el protagonista encontrará su redención, que no es más que un final abierto que prefigura el inicio de la vida de Jack London como escritor.

(*) Kazin, Alfred: En Tierra Nativa. Interpretación de medio siglo de literatura norteamericana. Fondo de Cultura Económica, México D.F, 1993, p. 119