viernes, 23 de julio de 2010

Profecías


Que Texas y California pertenecen a los Estados Unidos no es novedad hoy en día, pero si en México se hubiese leído en su momento La Democracia en América, verdadero oráculo de la Ciencia Política, quizá se hubieran ahorrado la pérdida de tan inmenso territorio, y Hollywood sería hoy una colina al noroeste de México.
He aquí un fragmento de Tocqueville:
He hablado ya precedentemente de lo que ocurre en la provincia de Texas. Cada día los habitantes de los Estados Unidos se introducen poco a poco en Texas, adquieren tierras y, en tanto se someten a las leyes del país, fundan en él el imperio de su lengua y de sus costumbres. La provincia de Texas está todavía bajo dominación de México: pero bien pronto no se encontrarán en ella, por decirlo así, más mexicanos. Semejante cosa sucede en todos los puntos donde los angloamericanos entran en contacto con las poblaciones de otro origen. […] La tierra del Nuevo Mundo pertenece al primer ocupante, y el imperio es allí el premio de la carrera.*
La agudeza de Tocqueville es brillante: describe no sólo el imperialismo norteamericano en su génesis, sino también la dinámica del capitalismo y la naturaleza avasallante de la colonización cultural.
Hoy en día ocurre el fenómeno inverso, y quizá haya llegado el tiempo de la revancha mexicana. Los hispanohablantes son la primera minoría en los Estados Unidos, mueven billones de dólares con su fuerza de trabajo y, más importante aun, llevan consigo sus tradiciones, costumbres y fiestas populares. No hay muro ni leyes antiinmigratorias que les impida avanzar en la reconquista de la tierra de sus ancestros.
Quizá la razón por la que México ya no reclama en foros internacionales estos territorios es porque, de una forma ú otra, ya le pertenecen.

(*) Tocqueville, Alexis; La Democracia en América, Fondo de Cultura Económica, p. 380 México D.F. 2005

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