miércoles, 7 de julio de 2010

El método Jack London


Nuestro querido Jack vivió apenas cuarenta años, pero en su legado se cuenta la friolera de más de veinte novelas, cerca de doscientos cuentos, una obra de teatro, un volumen de poemas, quinientos artículos y ensayos revolucionarios y miles de cartas producto de su correspondencia diaria con sus admiradores.
Jack solía tener el hábito de dormir no más de cinco horas, y escribir un mínimo de mil palabras (algo así como una hoja tamaño A4 con interlineado sencillo) Jack no contaba con que las musas apareciesen en cualquier momento sólo porque sí, de manera tal que sentado en su escritorio poníase a escribir acerca de lo que fuese, nunca desechando párrafo alguno ó argumento pues éstos podían servirle más adelante. El síndrome de la página en blanco nunca fue un problema para él, y su legado –mediocre según sus críticos- es tal sólo por razones matemático-estadísticas, a las cuales son muy afectos los norteamericanos.
El infatigable Jack, un verdadero obrero de la literatura, sabía que se debía a sus admiradores, pero también a la causa socialista. Solía encabezar sus cartas con un Dear Comrade y terminar con un yours for the revolution. E.L. Doctorow en su libro Jack London, Hemingway and the Constitution (traducido en Barcelona vaya a saber uno por qué como Poetas y Presidentes) glosa el siguiente fragmento de una carta de Jack: Querido Camarada: No puedo leer tu carta. He malgastado veinte minutos, me he gastado la vista y he perdido la paciencia sin lograr entender qué has escrito. Inténtalo de nuevo y procura hacer una letra más legible. Sinceramente tuyo, Jack London. PS: Ni siquiera puedo descifrar tu nombre.
Foto: Jack London a los 9 años junto a su perro Rollo.

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